El material

  A veces no escogemos el camino sino que el camino nos escoge a nosotros. Empecé a reciclar vidrio descartado en una época que era de muy fácil acceso. Eran en tiempos de bonanza inmobiliaria de Barcelona en el 2005 y yo necesitaba vidrio para hacer mis pruebas y crear sin pensar en innecesarios gastos. Encontraba ventanas por la calle camino hacia el taller, era muy cómodo. Ni siquiera pensaba que lo que estaba haciendo era reciclar.

 

  Ese aspecto de reutilicación es una de las cosas que ahora más valoro de mi trabajo. Poder crear un producto nuevo a partir de un material descartado que nadie quiere, volver a darle vida a estas ventanas que llevan tantas historias en sus "almas" es un auténtico placer.

 

  El no saber el origen del vidrio puede a veces provocar problemas de incompatibilidad y reacciones inesperadas en la cocción. Pero realmente vale la pena. La mayoría de las veces abrir el horno es un acto de pura alegría. Es cuando te das cuenta de lo maravilloso que puede ser el reciclaje, de lo bonitos que pueden ser los resultados de esta acción.